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Ira maldita

De una mentira, surgió la desconfianza,
la desconfianza engendró el insomnio,
el insomnio trajo consigo la demencia;
de ahí me surgió esta ira,
que posterga mis noches,
y me llena de impotencia.
Planeo un vil asesinato,
en mis horas de alucinaciones,
las noches inundan mi vida,
horrenda sabrá ser mi ira,
para ti, miserable embustero.
Si pudieras devolverme lo que es mío,
tuvieras la suerte
que te devolviera la vida.
Te dejaría en solitario,
en el desierto azul
y desde mi orilla,
yo contemplaría tu pérdida en el infinito
y sentiría como desaparece mi ira maldita.

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